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Es interesante entender que Medea en su venganza, quiere convertirse en héroe anulando sus condiciones de mujer. Su deseo es lograr una hazaña cinegética. Pero del mismo tipo de Jasón.
Para los griegos la caza (Artemisa) tiene un valor y un sentido que apenas vislumbramos. El cazador blanco (masculino) es el joven iniciado que enfrenta animales con su venablo. Así se volverá guerrero virtuoso. Civilizado, mesurado, armonioso, perfecto. Realizará el mandato social: civilizarse, volver al caos en cosmos.
Por el contrario hay otro tipo de cazador (negro- femenino). Empieza por ser un fracasado, hallarse del lado de lo crudo, lo bárbaro, lo salvaje. El Caos como lo indica su etimología es la abertura (agujero) en el entretejido del universo. Puede ser hombre pero es un cazador de tipo femenino: Jasón. Usa engaño, trampa, seducción, inteligencia, rodeos, astucia (podemos recordar a Ulises). Aquí no hay virtud. En nuestro Código Penal hablamos de alevosía, veneno u otro procedimiento insidioso.
Medea como mujer no puede sino realizar este tipo de caza. La hechicería tiene desde larga data todos los atributos de lo maligno, de lo oscuro (negro).
Por tanto el hombre puede ser cazador blanco o negro, y la mujer aunque renuncie a sus atributos (maternidad) está condenada a la brujería y a la traición. No hay rito de pasaje, no hay transformación de caos en cosmos.
Tal vez Eurípides se burla de esas creencias porque es ateo y porque su teatro es el de una Grecia sofística y en decadencia. Sus héroes no tienen la nobleza del Prometeo encadenado de Esquilo. El héroe no es sólo un transgresor para cambiar el orden de las cosas y volver nuevamente
el caos en un cosmos cambiado, revolucionario. Es un transgresor puro. Puede ser un asesino que usa la premeditación. No importa si la causa es justa o no, los medios son los peores, los de una bárbara de la Cólquide, o los de un griego que usa de los artificios de la bárbara, para lograr sus fines y burla la palabra empeñada, y la sacralizado de los ritos matrimoniales. Los ritos no implican la monogamia pero sí la preferencia de la esposa. Medea defiende esos ritos por encima del instinto materno y de la fidelidad a su propia familia de origen.
En nuestra sociedad vuelve la diferencia entre un guerrero y un homicida. Pero la guerra por obtener sus fines se vuelve cacería negra, con todos los salvajismos posibles y las trampas más viles. Auschwitz, la ESMA, la bomba de Hiroshima son efectos publicitados. Pero hay mucho más.
Nuestra sociedad está dedicada con exclusividad a la cacería negra. En todos los niveles. Medea y Jasón son antihéroes modernos. También la técnica implica un procedimiento astuto. Y para un griego sería una forma de magia.
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