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ESPIANDO
HISTORIA DEL ARTE
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Convento San Miguel de Huejotzingo - Parte I
“Emblema de valores sincréticos de la conquista” por
Agustina M. Bazterrica |
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Planta
baja

Planta
Alta

Capilla
posa

Cruz
atrial

Cruz
atrial original

. Detalle
de la capilla posa

Detalle
de la capilla posa
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La conquista, nacimiento de
un nuevo horizonte cultural.
Como puede leerse en el
monumento1 que conmemora el lugar donde Cuauhtémoc2 (1495/1524) se rindió, la conquista fue tanto un nacimiento de una nueva cultura como el fin irrevocable de la civilización azteca: “No fue triunfo ni derrota. Fue el doloroso nacimiento del pueblo mestizo que es el México de hoy.” Estas palabras subrayan la ambivalencia del resultado del encuentro europeo-indígena. En cierto modo fue un fin simbólico para ambos: ni la cultura española ni la azteca permanecería igual luego de la influencia mutua que la una ejercería sobre la otra.
El concepto de sincretismo, que caracteriza a los sistemas filosóficos o religiosos que buscan conciliar doctrinas diferentes, permitirá analizar el proceso de la conquista con una mirada centrada en su dimensión evangelizadora y apoyada en uno de los ejes más significativos de este esfuerzo: el convento San Miguel de Huejotzingo.
En este sentido, tanto Todorov3 como
Subirats4 afirman que el motor de los españoles durante la conquista no fue exclusivamente el de las riquezas, sino que consideraban a América como un territorio donde expandir el Imperio Cristiano, y para ello legitimaron guerras, violencia y destrucción. “Si alguna vez se ha aplicado con precisión a un caso la palabra genocidio, es a éste.”5 Pero dentro de esta cruzada hubo conquistas sutiles y efectivas, como las de los frailes mendicantes que, con una variedad de recursos infinitos, lograron desterrar a los antiguos dioses y dar nacimiento al dios de la religión católica. El convento San Miguel de Huejotzingo es un perfecto ejemplo de ello.
Acerca de los primeros pobladores de Huejotzingo (actual municipio del estado de Puebla, México), no se encontró información que lo precisara con certeza: Teochimecas, Ulmecas Xicalangas, Popolocas y Toltecas, dejaron restos arqueológicos en esta zona y fundaron poblaciones, algunas de las cuales formaban el Señorío de Huejotzingo, que llegó a comprender, los poblados de Atlixco, Calpan, Texmelucan, Tepetlaco, Teotlanzingo, Tepetzingo y Zacalacoyan. Alvarado Tezozómoc,6 afirma que, por lo menos en dos ocasiones, los mexicas fueron derrotados por los Huejotzincas: en 1465 durante el señorío de Motecuhzoma I y en 1502 con Motecuhzoma II. A la llegada de Hernán Cortés, la enemistad del Señorío de Huejotzingo y los mexicas, así como su alianza con los tlaxcaltecas, le permitió tomar posesión de todos estos territorios en nombre del Rey de España sin guerras ya que los nativos se confederaban con éste y le proporcionaron información y un contingente de hombres armados y
entrenados.7 El ejército de Huejotzingo, conjuntamente con el tlaxcalteca, aceptó el mando de Xicoténcatl. Este ejército confederado tenía en común el deseo de ver destruido el sistema de terror con que los mexicas tenían controlados a todos sus pueblos.
Una vez conquistado el territorio, Cortés solicitó al Emperador Carlos V que le enviase misioneros suficientes y capacitados para la conquista espiritual de los naturales. El día 13 de mayo de 1524, desembarcaron en San Juan de Ulúa, doce frailes franciscanos con licencia del Papa Adriano
VI.8 Después de unos días de retiro y meditación, en Tlaxcala, los doce religiosos se pusieron en camino a México a pie y descalzos. Los indios al verlos tan despojados pronunciaban la palabra "Motolinia". Uno de los misioneros, Fray Toribio de Benavente, preguntó qué quería decir ese vocablo y le informaron que quería decir "Pobre" y así es como se lo conoció a partir de ese
momento.9
Al enviar a Huejotzingo a Fray Juan Juárez y tres frailes, se hizo sin
encomienda,10 por ser aliados y no tierra conquistada. La actuación de Fray Juan Juárez, fue muy corta en ésta población ya que fue comisionado a la expedición de Pánfilo de Narváez a la Florida, donde fue nombrado posteriormente Obispo de esa diócesis. En 1529 se trasladó toda la población, a un valle cercano, donde se encuentra actualmente. Este traslado y la planificación se le atribuye a Fray Juan de Alameda, quien llegó a la Nueva España en 1528, junto con Fray Juan de Zumarraga, primer Arzobispo de México.

Atrio.
Grabado. En: Fray Diego Valadés, Rethorica Chritiana,
1579.
El convento San Miguel de Huejotzingo
como insignia espiritual y sincrética.
Es Sebastián el que nos presenta al convento de Huejotzingo como “la sede de ese reino milenarista, que se realizaría en el Nuevo
Mundo.”11 Sin dudas, analizándolo en conjunto, es claro el mensaje que los franciscanos querían transmitir ya que cada una sus partes nos habla de una intención de evangelizar, de lograr una conquista espiritual. Tanto en la arquitectura, como en sus muros y en el retablo principal se observa un firme propósito por desterrar antiguos dioses e imponer la nueva religión. Para poder lograrlo tuvieron que adaptar las modalidades del rito cristiano a ciertas costumbres indígenas difíciles de modificar, es decir, fueron sincréticos. Un ejemplo perfecto es el hecho de que los rituales se celebraban en el exterior, a diferencia de la tradición europea donde la iglesia implicaba un espacio al cual el fiel tenía acceso a través del
bautismo.12 Este espacio estaba conformado por cuatro elementos fundamentales: el atrio o gran patio, una gran cruz de piedra en el eje de entrada, una capilla abierta y capillas
posas13 ubicadas en las esquinas del atrio.
En el centro del atrio se encuentra la cruz atrial. No es la original (ésta se halla en la plaza de la población, ostentando en su cuerpo y brazos los símbolos de la pasión: la escalera, la esponja, lanza, dados, etc. La que se encuentra emplazada actualmente se compone de un pedestal donde figura la corona de espinas. La cruz está formada por ramas nudosas sobre las cuales emergen las llagas de Cristo. Posee, además, una pequeña cartela con una ornamentación de motivos vegetales.
Las cuatro capillas posas tienen la misma composición y dimensiones, 5.40 mts por lado. La variante son los símbolos pasionarios que portan los ángeles colocados en las enjutas. De cuerpo cúbico, totalmente de piedra, en cada capilla se abren dos arcos ligeramente rebajados. Su arquivolta esta constituida por un haz de molduras. Los arcos descansan sobre columnillas de estilo gótico. El capitel y las basas se encuentran decoradas con perlas isabelinas. Las jambas son lisas, sin ornamentación, su alfiz está formado por una representación del cordón franciscano. En el centro del alfiz y sobre el arco se encuentra un escudo, en forma de cartela, con los anagramas de Jesús y de María. Sobre éste una cruz y corona imperial. Dentro del mismo alfiz, sobre las enjutas del arco resaltan dos ángeles, que llevan los instrumentos de la pasión. En el friso se observan cuatro escudos franciscanos rematando el conjunto con una
cruz.14
Prueba del uso y de la importancia de este espacio para la evangelización nos la dio Diego Valadés en un grabado encontrado en su Rethorica Cristiana publicada en Peruso en
1579.15 En esta imagen resulta de interés el lugar que ocupan los franciscanos como pilar de la Iglesia americana ya que fueron los primeros en llegar a Nueva España. Por otra parte, es innegable la importancia que se le da a la educación donde, tanto en las capillas posas como en el atrio se educa a los indios en forma oral y con imágenes. No es casual que el atrio y el convento estuvieran cercados ya que formaban parte de un espacio sagrado, ideado para convertir a los indios en hombres civilizados y cristianos, muy diferente del espacio de la selva considerado salvaje e indeseable.
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1
Plaza de las Tres Culturas, en el centro de la ciudad de México. Tres culturas representadas en las ruinas de un teocalli azteca, una iglesia
española y un enorme centro de apartamentos representativo del México contemporáneo.
2 Decimoprimero soberano mexica. Su nombre significa "Águila que cae". Se convertiría en el último soberano azteca. Con él terminó la dinastía fundada en 1376 por Acamapichtli.
3 TODOROV, Tzvetan. La conquista de América: el problema del otro, Buenos Aires, Siglo XXI Editores, 2003, Título original 1era edición 1982: La Conquête la l'Amérique. La question de l'autre. Traductor: Flora Botton Burlá. Cap: I y III.
4 SUBIRATS, Eduardo. El continente vacío. La conquista del Nuevo Mundo y la conciencia moderna, Madrid, Anaya & Mario Muchnik, 1994, pp. 69-109. SUBIRATS, Eduardo. El continente vacío. La conquista del Nuevo Mundo y la conciencia moderna, Madrid, Anaya & Mario Muchnik, 1994, pp. 69-109.
5 TODOROV, Tzvetan. Op. cit. p 144.
6 ALVARADO TEZOZOMOC, Hernando de. Crónica Mexicana. Madrid: Dastin Historia, Edición de Gonzalo Díaz Migoyo y Germán Vázquez Chamorro, 2001.
7 CORTÉS, Hernán. Cartas de la conquista de México, Selección de la cátedra de Historia del Arte Americano I, UBA, 2006.
8 KONETZKE, Richard. Historia Universal Siglo XXI, América Latina II, La época colonial. México, Siglo Veintiuno Editores, 2000 [1ª edición en español, 1965].
9 BENAVENTE, Toribio de, Historia de los indios de la Nueva España, Barcelona, Herederos de Juan Gilli, 1914 [manuscrito ca. 1541] Selección de la cátedra de Historia del Arte Americano I, UBA, 2006.
10 KUBLER, George. Arquitectura mexicana del siglo XVI, México, Fondo de Cultura Económica, 1983, pp 13-32.
11 SEBASTIÁN, Santiago. Iconografía e iconología del arte novohispano, México, Grupo Azabache, 1992, p 26.
12
CAZENAVE-TAPIE, Christiane. La pintura mural del siglo XVI, México, Círculo de Arte, 1996, p 28.
13 Reciben ese nombre por servir para posar al Santísimo en las procesiones, aunque también se utilizaban como capillas de indios.
14 VÁZQUEZ, Ramón. “Iglesia y convento de San Miguel Arcángel, en Huejotzingo”, en: http://es.catholic.net/turismoreligioso/659/1918/articulo.php?id=26211 [Fecha de consulta: 3/11/06].
15 SEBASTIÁN, Santiago. Op. Cit., p 26. |
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