|
Edvard Munch
“Madonna”
de Edvard Munch (1894)
La idea esquemática del varón de Occidente respecto de la mujer siempre es la misma: la mujer- madre, de un erotismo algo sufriente y extático pasa a ser redentora y mística por la maternidad como en este cuadro pintado por el noruego Munch (tiene una litografía con el mismo tema donde la concepción es visible y por esta razón así llamó a este cuadro el dramaturgo August Strindberg). La contracara es “Los pecados” del alemán Franz von Stuck, pintado en la misma época: la mujer culpable de todas las oscuridades. Esta ambivalencia del concepto femenino occidental es clásica (María y Eva). Ambos pintores expresionistas pintaron varios motivos de lo mismo, las figuras aparecen entregadas o desafiantes con una desnudez que les llega hasta las caderas. Entre serpientes o nimbada de luces, la mujer siempre resulta un símbolo de lo peor o de lo mejor en una idea maniqueísta y simplificadora que le quita su carácter humano. Es curioso, sin embargo, que el halo sea rojo, lo que asocia esta “Madonna” a la pasión.
Munch muere antes de la liberación de Noruega (enero de 1944) y el ejército nazi incauta sus obras por considerarlas “arte degenerado”.
Este cuadro se encuentra en el Museo Munch de Oslo.
“Los Pecados” Franz von Stuck
|