ESPIANDO UN CUADRO

Paul Delvaux

“Las damiselas de Tongres”(1962)


Mucha literatura nace a partir de cuadros, nombrados directamente o dejando a la curiosidad del lector el descubrir de qué se trata. Un ejemplo es el cuento “Siestas” de Julio Cortázar ( Ultimo round). El cuento no alude al pintor belga Paul Delvaux ( nacido en 1897) pero nombra al pasar dos de sus cuadros: “El canapé azul” y “Las damiselas de Tongres”. Dice Cortázar en un estilo indirecto libre asumiendo la voz de una púber (Wanda) respecto de este cuadro: “Las damiselas de Tongres que debía ser un lugar porque estaba con mayúscula, abrazándose envueltas en túnicas azules y rojas pero desnudas debajo de las túnicas, y una tenía los pechos al aire y acariciaba a la otra y las dos tenían boinas negras y pelo largo rubio, la acariciaba pasándole los dedos por abajo de la espalda como había hecho Teresita, y el hombre calvo con guardapolvo gris era como el doctor Fontana (…) y tenía un guardapolvo que parecía el de la lámina…” Alude respecto de los cuadros de Delvaux en el mismo cuento, a la desnudez y a los ojos grandes de las mujeres bajo la luna llena caminando en calles o estaciones, cruzándose como si no se vieran y estuvieran muy solas con extraños señores delgados de traje o guardapolvo. Paul Delvaux es un representante del surrealismo con características particulares.
Este cuadro pertenece a la colección privada Trigaut y está en Bruselas..

“El canapé azul”de Paul Delvaux (1967)