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“El jardín de las delicias”
(detalle de El Paraíso Terrenal) de Hyeronimus Bosch, llamado El Bosco (c.1500-1510)
Observando este detalle de El jardín de las delicias, notamos algo perturbador. Sabemos que este tríptico posee tres partes: El Paraíso Terrenal, el Jardín de las Delicias (propiamente dicho) y el Infierno (al que se lo ha llamado “Musical”) y que cerrado representa el tercer día de la creación donde el cielo y la tierra se separan y transmite la extraña ambigüedad de lo creado a medias, aún en confusión y oscuridad. El Jardín de las Delicias (central) es el mundo engañoso de la tierra y sus placeres que llevan al último y “musical” infierno: no obstante el Paraíso es un Paraíso equívoco donde ya el Mal existe. A la derecha de la fuente central que probablemente sea Cristo se desarrolla un mundo tranquilo y a la izquierda ya hay signos de lo malvado. Este detalle de El Paraíso Terrenal pertenece a este mundo oscuro. Las rocas que están bajo el Arbol de la Ciencia forman la silueta de una cabeza que Prost afirma que es el Diablo. No casualmente Dalí en Juego lúgubre y especialmente en El Gran
Masturbador la utiliza. La conclusión tiene figura de oxímorom: “el paraíso y el jardín de las delicias llevan al infierno musical”.
El tríptico se encuentra en el Museo del Prado de Madrid.
El Gran
Masturbador - Salvador Dalí |